Una historia normal.
Estaba yo en los campos verdes de un valle desalojado, nada más que la tranquilidad de poder escuchar la nada, solo tener que pensar y pensar sin remedio, en esas un pequeño bicho se aposentó en mi codo, de tal forma que traté de espantarlo, me fijé que era muy débil y frágil, el pequeño animalejo me hizo sentir como una persona fuerte; "el pequeño, así lo llamaré", yo y el pequeño caminamos por los amenos campos sin cesar, no fue mi momento más feliz, pero era agradable, con el sol brillando en lo más alto, el cansancio era inevitable, pero basto con la penumbra de un gran árbol para evitar la fatiga, mire al pequeño, rodeaba mi brazo como si necesitase de mi, no era la mejor sensación del mundo, pero era agradable. Finalmente, el sol cansado de brillar, se fue a pernoctar, el pequeño y yo nos despedimos, y de la partida, nació la llegada, era la pequeña amante de la tierra, la mire y dije "Hola Luna, que la vida sea brillante para ti hoy, a mi el sol me ha complacido, con un pequeño amigo, no es el mejor que tengo pero es agradable". Dicho esto me dirigí a dormitar al igual que el sol hizo alguna vez, en la cama, me despedí del pequeño, "buenas noche... !HABÍA SIDO APLASTADO¡ o eso pensé, después de todo, hoy el día iba de maravilla.
Esto simplemente es un texto para practicar, lo siento :p
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